Publicado en GARA y en EUSKALDUNON EGUNKARIA el 31 de marzo de 2002, con motivo del Aberri Eguna. Traducción del original en euskera por la BASQUE RED NET.
Comunicado de E.T.A.
Euskadi Ta Askatasuna, organización socialista revolucionaria vasca para la liberación nacional, quiere hacer llegar a la sociedad vasca en este Aberri Eguna de 2002, en este día en el que se hace más patente la falta de libertad de Euskal Herria, sus reflexiones sobre la situación política.
Otro año más, todos los ciudadanos que tenemos a Euskal Herria como nación dedicaremos el Aberri Eguna a reivindicar los derechos que nos corresponden como ciudadanos vascos. Otro año más, el Aberri Eguna será testigo del vínculo entre la fiesta y la reivindicación de nuestros derechos. Un día que celebraremos con orgullo miles de ciudadanos, ya sea en las calles de nuestro pueblo, en ambiente festivo, en la soledad de la cárcel, en el extranjero, en el exilio o en la lucha.
Otro año más, la situación de conflicto con España y Francia que vive nuestro pueblo será la clave de este día, y los distintos partidos expondrán en sus mensajes los pasos que [a su juicio] hay que dar para poner fin al conflicto. Desgraciadamente, habrá quienes dejarán a un lado en esos mensajes las causas del conflicto y quienes vean eso que llaman paz en la desaparición de las consecuencias del mismo, sin mencionar en absoluto el contexto de sumisión a los Estados que atacan a Euskal Herria.
Lo que no logró el primer pacto de Ajuria Enea difícilmente lo conseguirá ese nuevo pacto de Arkaute que acaban de concertar; y lo que tendremos que asegurar por medio de la lucha y la resistencia, es el desarrollo de la nueva fase política que se abrió con aquella situación enterrando este segundo pacto.
A todos cuantos se llenan la boca de la palabra paz, les tenemos que decir que lo primero que hay que asentar son los cimientos sobre los que establecer esa paz. Quienes la basan en el alto el fuego de Euskadi Ta Askatasuna están tuertos y además bizcos; y a quienes piensan que la paz llegará por sí misma tenemos que recordarles que la paz hay que construirla. No es el alto el fuego lo que traerá la paz a Euskal Herria; ésta sólo podrá materializarse si se halla una salida al problema básico, esto es, si se establecen los requisitos para desarrollar un proceso político. Para hacer frente a las razones básicas del conflicto que vive Euskal Herria hay que garantizar el derecho de los ciudadanos vascos a decidir, el derecho que se niega a nuestro pueblo a decidir en todos los terrenos que le corresponden.
Esos derechos no nos los tiene que conceder nadie, porque desde el momento en que podemos pensar tenemos derecho a decidir; sí, en cambio, se nos tienen que dar las garantías de que lo que decidamos será respetado, y eso es precisamente lo que España y Francia no aceptan. Siendo así las cosas, en nuestras manos está llevar adelante el ejercicio práctico de los derechos que nos corresponden, y eso sólo lo conseguiremos mediante el desarrollo de un proceso de construcción nacional.
España y Francia han entendido muy bien la estrategia de la izquierda abertzale. La ilegalización que han sufrido distintas organizaciones y estructuras responde a la apuesta que hacemos para organizarnos como pueblo; esto es, han comprendido que no hay forma de detener la vertebración jurídico-política de nuestro pueblo sin hacer desaparecer esas organizaciones. Los Estados se han quitado sus disfraces democráticos, y ahora que nos muestran su fascismo y jacobinismo intrínseco, si los ciudadanos vascos elegimos quedarnos en casa humillados frente ante la estrategia de los Estados, o nos perdemos en politiquerías internas y emplazamientos vacíos, estaremos renunciando a la oportunidad que tenemos hoy día de conseguir la libertad, obligando a las generaciones futuras a padecer el mismo sufrimiento que han soportado las de nuestra época, mientras construyen nuevas oportunidades para conseguir la libertad.
Euskal Herria necesita que todos los ciudadanos vascos que creen que el que el final del conflicto con España y Francia vendrá de una solución democrática creada en un proceso político basado en los derechos de todos, luchen por los derechos que corresponden al pueblo vasco. Cada uno en el terreno y en la forma que le parezca mejor, sin poner obstáculos a quienes están por el mismo objetivo y sin poner excusas para ocultar las carencias de cada uno.
Para resolver ese conflicto político en el que tenemos que defender los derechos de Euskal Herria, hay que proclamar con más fuerza que nunca el derecho de nuestro pueblo a la autodeterminación y a la territorialidad. Cuando España y Francia estén dispuestas a respetar esos derechos comenzarán a fortalecerse las raíces de una paz duradera en Euskal Herria. Y mientras tanto sigamos construyendo la nación, organizando los instrumentos político-jurídicos que necesitamos para vivir como pueblo vasco, y poniéndolos en funcionamiento.
Hasta ahora hemos recorrido una buena parte del trayecto, por alto que haya sido el precio que hayamos tenido que pagar.
En este periodo han sido muchos los que han pedido a ETA que deje sus armas; la respuesta de Euskadi Ta Askatasuna es que utilizará su fuerza armada contra todos cuantos han apostado y apuestan por la represión y la prolongación y del conflicto, y que la utilizaremos en defensa del pueblo y contra los ataques enemigos.
Y a Ibarretxe, Sanz, Mayor, López, Raxoi, Aznar, Chirac y demás personajes que basan su actividad política en enriquecerse y vivir bien y en la desaparición de Euskal Herria y de la Libertad, les tenemos que decir que hemos conocido a muchos que antes que ellos dijeron las mismas palabras y con los mismos propósitos, y que fracasarán lo mismo que fracasaron aquéllos.
Euskal Herria está en crisis. Prevalecen las instituciones que no la dejan ser dueña de sí misma, y no existe la menor oportunidad de responder como ciudadanos vascos a los retos de hoy y de mañana. Los estatutos de autonomía y las estructuras institucionales vigentes hasta ahora no podrán obstaculizar el camino hacia la libertad de Euskal Herria. Y ante esa situación los enemigos de Euskal Herria tienen preparado un nuevo fraude, tratando de esquivar el camino que lleva a la soberanía y la libertad y renovando viejas fórmulas para "estar" en España y Francia. Desgraciadamente, han conseguido el respaldo de muchos abertzales honrados para esa tarea, suponiendo que así es como mejor se hará frente a España y Francia.
La mayoría de los indicadores muestran la grave situación de Euskal Herria. No es sólo Zuberoa la que precisa una colaboración nacional: la situación del euskara y los ataques en su contra, la enseñanza vasca, el espacio socioeconómico vasco y los ataques contra los derechos políticos de los ciudadanos vascos son los habituales. Y hay que dar respuesta a esos ataques de modo organizado y eficaz, diciendo NO a lo que nos imponen de fuera y diciendo SÍ a lo que construimos los ciudadanos.
Euskal Herria se encuentra en estado de excepción. La izquierda abertzale, que ha sido la vanguardia en la lucha por sus derechos, está como siempre en el punto de mira de los poderes fácticos españoles y franceses, y ambos Estados preparan todo su aparato represivo y lo están aplicando por medio de una planificación precisa, maniatando a la población; poniendo fuera de la ley a Haika, Askatasuna, Segi, Ekin...; cerrando Egin, Egin Irratia, Ardi Beltza...; procesando a periodistas, prohibiendo manifestaciones, desencadenando razzias policiales contra ciudadanos vascos, registros de sedes, terribles torturas... Batasuna es lo siguiente que el poder judicial fascista español quiere dejar fuera de la ley. No hay siquiera una democracia formal, se han quitado los disfraces y el único modo superar esa situación es construyendo la democracia vasca.
Pero el Pueblo Vasco tiene ganas de luchar. Está vivo gracias a las protestas, la presión y el trabajo de los movimientos populares y de los ciudadanos. Además de estar vivo, tenemos un logro principal para ofrecer: la vía de la libertad todavía está abierta, a mano. Los ciudadanos vascos sólo tenemos una receta ante esa situación excepcionalmente grave: organizar, defender, responder a sus proyectos opresores y dar pasos en la construcción nacional.
La izquierda abertzale ha ofrecido en estas largas décadas miles de ejemplos de lucha y dignidad, y en este Aberri Eguna del 31 de marzo de 2002, desde Euskadi Ta Askatasuna, además de repetir que seguiremos en el camino hacia la independencia y el socialismo, fieles al compromiso de seguir trabajando con energía y firmeza hasta conseguir una Democracia Vasca, queremos felicitar a los ciudadanos vascos por el compromiso y el coraje mostrado frente a las embestidas. La lucha cotidiana será lo que hará retroceder al fascismo de los Estados y lo que traerá aires nuevos a nuestro pueblo, y a todos nos corresponde esforzarnos en esa tarea.
Del mismo modo que en los momentos más difíciles hemos sabido apretar los dientes y seguir adelante, que se oiga en este Aberri Eguna nuestro grito de lucha: Lepoan hartu ta segi aurrera!
Gora Euskal Herria askatuta! Gora Euskal Herria sozialista!
Jo ta ke independentzia eta sozialismoa lortu arte!.
E.T.A.
2002ko Aberri
Eguna
![]() |